Queridos amigos y amigas.
Artículo publicado por la Fundación IDEAS para recoger diagnósticos y propuestas de futuro desde el PSOE (el texto incorporado en esta entrada corrige una línea que se había desdibujado en el cortapega del documento original y finalmente publicado).
ARTÍCULO: CUANTAS COSAS PERDEMOS POR MIEDO A PERDER
http://www.fundacionideas.es/publications/articles/4601
Los problemas están globalizados, las estrategias económicas del capital financiero, que multiplica por setenta y cinco los beneficios del capital productivo, también. Pero no así la respuesta socialdemócrata ante este tipo de situaciones. En las últimas elecciones del 20 de noviembre hemos perdido más de cuatro millones de votos y su causa no se encuentra solo en el contexto económico. La calle nos ha dado la espalda, mientras otras fuerzas políticas de nuestro espectro han crecido por encima del nivel necesario para estabilizarse, y al alza. Ahora no competimos solo por recuperar el voto de la abstención.
Y si el contexto político y electoral es altamente preocupante con un mapa dominado casi al completo por la derecha, igual debiera parecernos el descenso brutal de la militancia que hemos tenido en estos últimos años. La globalización, la tecnología y la democratización de la comunicación mundial han cambiado las sociedades, pero todavía no los partidos políticos, tanto en sus mecanismos de funcionamiento internos y externos, como en el ejercicio, y los valores, de los liderazgos. Una parte de la militancia huye, mientras la que queda se manifiesta claramente insatisfecha.
Esta crisis económica ha prendido la mecha de otras crisis de origen sistémico, de valores e instrumentos que ya estaban latentes en nuestras sociedades, y que en el PSOE con las últimas derrotas electorales se han multiplicado exponencialmente hasta situarnos en una compleja encrucijada: o renovarnos, en todos los sentidos, o perder la capacidad de plantar cara a una derecha que se adapta mejor a este contexto social liderado por el miedo y la especulación. Si la política retrocede la izquierda siempre pierde.
EL INMOVILISMO NOS CONDENA.
Y si complicado es el contexto más me preocupan las resistencias al cambio necesario. Con sus matices creo que el diagnóstico puede ser más o menos compartido, no así las soluciones. Existe una visión conservadora dentro del PSOE que intenta que todo siga igual, que se le dé tiempo al tiempo, que el PP será presa de los problemas de gobierno que le aguardan y que el poder volverá a caer como llovido del cielo en nuestras manos. No hagamos experimentos, tenemos un buen programa, solo necesitamos experiencia y paciencia. Eso sí, hagamos unas cuantas concesiones a la galería porque sino estéticamente es difícil de explicar esta postura. Importemos, compradores de discursos llamo yo a quienes los compran sin creer en ellos ni pretender llevarlos a la práctica, un discurso de vanguardia en lo referente a una mayor democratización, participación y transparencia, pero eso sí, solo en apariencia.
INNOVACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA.
Frente a esta postura inmovilista y conservadora, impropia de la izquierda moderna, existe otra visión que es consciente de la necesidad de innovar, en el amplio sentido de la palabra, en todos los ámbitos que conlleva la política. La política representativa, actualmente debilitada, puede fortalecerse con mecanismos efectivos de participación ciudadana en la política cotidiana. El sistema debe ser transparente en los gobiernos desde los principios del Open Government, pero igual debe suceder en el ejercicio cotidiano de la política. Transparencia absoluta en la gestión y en la economía personal, limitación de mandatos en determinados ámbitos como pueden ser las presidencias del Estado y de las comunidades autónomas, e incluso en las alcaldías. Más democracia, más transparencia y más participación como banderas.
Siempre se dice que en política no existen espacios vacios porque cuando esto ocurre inmediatamente algo lo llena. Y algo así ha sucedido cuando los partidos políticos nos preocupamos más de lo orgánico que de las causas sociales que implican a la ciudadanía. Cuando damos una importancia jerárquica a las ideas invalidando la capacidad individual de pensar, en vez de propiciar las discusiones políticas de análisis y propuestas para mejorar la sociedad que aspiramos a liderar. Con la máxima participación, con mecanismos innovadores, con la búsqueda de talento y la apuesta por la innovación colectiva y la generación de conocimiento. Cuando nuestra política de recursos humanos es más la adhesión personal, que la elección de las personas más capaces para representar el proyecto. La desafección, la apatía y el abandono es nuestro castigo. ¿Debemos o no debemos cambiar?
INNOVAR PARA CRECER. LIDERAR PARA CATALIZAR LOS CAMBIOS.
Debemos volver al patrón de la política con mayúsculas, pero para eso es necesario que hagamos del PSOE un partido del siglo XXI. Una nueva cultura política con un liderazgo que ejerza de catalizador para materializar estos cambios.
Necesitamos un partido que de valor a sus militantes, que los mime, que los escuche, que decida con ellos. Un partido donde todos seamos igual de importantes, donde prime la autoritas y la lealtad. Donde el liderazgo sea una coordinación y agitación de capacidades dejando a un lado el verticalismo imperante. Un partido con una agenda más democrática y compartida en su diseño. Un partido que no tenga miedo a que sus secretarías generales estén ocupadas por personas elegidas por primarias con el voto individual de cada militante.
Un partido volcado en la sociedad, compartiendo con ella diagnósticos y soluciones. Debemos firmar un nuevo contrato social, donde la ciudadanía que desee implicarse pueda hacerlo porque nos hayamos adaptado a su disponibilidad y grado de compromiso. Ciudadanos y ciudadanas que puedan escoger el formato y el tipo de relación que quieren con la política y con nosotros.
Y si nuestros candidatos y candidatas son ofrecidos a la sociedad, ¿por qué no pueden nuestros simpatizantes votar a quienes crean que mejor les pueden representar? El 38 Congreso debe aprobar las primarias abiertas, a los militantes y simpatizantes, para la elección de candidatos a presidir gobiernos y grandes alcaldías. Así como su participación para plasmar sus preferencias en listas que estén desbloqueadas para incorporar su decisión.
Es cierta que la encrucijada es complicada, como que puede parecer más difícil cambiar nuestra cultura política que elegir a quien nos lidere, pero ahora más que nunca debemos ser audaces, asumir riesgos sin temor a equivocarnos, y para ello es fundamental la figura que encabece el proyecto. Sólo se producirán los cambios que necesitamos si hay una persona dispuesta a comprometerse y liderarlos.
Y por eso yo también asumí mi cuota de riesgo y decidí a quien quería apoyar, sin cálculos previos sobre donde estaba más segura la victoria, sin oportunismos personales de donde me convenía más estar. Sin esperar al caballo ganador para auparme en el último momento en su grupa. Decidí apoyar a Carmen Chacón, porque la conozco desde el año 2000, porque he visto su evolución, humilde, callada, pero difícil de cuestionar. Porque ha desarrollado labores de gobierno siempre respetada por el adversario político, señal de su autoridad política y moral. Porque sus valores entroncan con los atributos necesarios para ser líder en el siglo XXI. Porque creo en ella, estoy dispuesto a arriesgarme. Yo apoyo a Carmen Chacón para que sea la primera mujer Secretaria General del PSOE.
Decía Paulo Coelho “Cuántas cosas perdemos por miedo a perder…”. Como buen inconformista yo no estoy dispuesto a perder lo que como partido podemos volver llegar a ser. Me ilusionaría que tu tampoco lo hicieras. Está en nuestras manos.