Queridos amigos y amigas.
Esta campaña electoral es la primera en la que el interés de la ciudadanía desborda a las actuaciones de los partidos. En otras, un partido u otro podía ofrecer propuestas o promesas electorales con el ánimo de mejorar la vida de las personas… Pero eso no sucede en esta porque lo que está en juego es el modelo de país en el que queremos vivir. Y eso también se dirime ahora en Andalucía.
En elecciones anteriores el PSOE, mi partido, ha sido castigado severamente por una ciudanía angustiada que no ha visto en nosotros la salvaguarda de sus intereses. Una ciudadanía que ha percibido que nuestras decisiones les perjudicaban aunque fuesen las mínimas que nos exigían y con la intención de frenar que España fuese intervenida condenando a varias décadas de españoles y españolas a vivir mucho peor. Y no intento justificar nuestras acciones, ni eludir que hayan podido existir errores en la gestión, pero siempre desde el noble ejercicio de la política de tomar decisiones. Y en este caso casi siempre se tuvo que elegir aplicar una solución mala para evitar otra peor… El PSOE ha intentado luchar contra la crisis sin intentar sacar ningún tipo de tajada de ello y si estando dispuesto a dejarse muchos jirones por el camino. Muy al contrario es lo que el PP, que está ejerciendo de brazo políticamente armado de una derecha económica plagada de intereses espurios e inconfesables, está haciendo.
La derecha más ortodoxa, defensora del neoliberalismo extremo, siempre ha visto un modelo de Estado y de economía diferente. Y ahora, eludiendo su responsabilidad en la fabricación de esta crisis, intenta sacar todavía más tajada de ella. Pretendiendo construir un estado mínimo donde muchos servicios públicos pasen a convertirse en negocio privado. Donde tengamos que mirar a la Iglesia con agradecimiento por su carácter benefactor. Donde los derechos sean sustituidos por la beneficencia, donde las reivindicaciones ciudadanas se vean cubiertas por un manto de temor y sumisión que sepulte sus expectativas a futuro.
Las cosas para quien se las pueda pagar, los trabajadores calladitos y obedientes, y la población con su autoestima un poquito recortada para que no pretenda ser muy reivindicativa. Unos pocos con mucho, adiós a las clases medias, unos muchos con poco. Así de simple, así de fácil.
Comparto lo que dijo ayer un compañero mío en un acto público cuando pidió a la gente que en estas elecciones fuera egoísta y votara pensando en ellos, en sus familias, en su bienestar, en sus generaciones venideras… Porque si así lo hacen no me cabe ninguna duda que en Andalucía lo harán por el único partido, de los dos grandes, capaz de frenar esa ola neoliberal que amenaza con un regreso al pasado de treinta años. Votarán a Griñán para que siga defendiendo sus intereses, el estado de bienestar, las clases medias, a las capas más desfavorecidas.
Lo importante es garantizar que todos partamos juntos en igualdad de oportunidades en la línea de salida de la carrera de la vida, después vendrá facilitar que el esfuerzo y el mérito se vean recompensados, pero siempre teniendo claro que nadie se puede quedar fuera de la carrera, pues lo importante no es quien llega el primero, sino llegar todos hasta el final.
Esa es la visión de Griñán y del PSOE-A, esa es la visión de la mayoría de la población. Haz con tu voto que también lo sea en las urnas.






